lunes, 28 de junio de 2010

Hoy Soy Flex

Desde el 20 de junio al 4 de julio he decidido no escribir en este blog como medida de regeneración mental, junto a otras razones de tipo laboral que me impiden ponerme a diario delante del MAC. Por esta doble razón durante dos semanas no veis nada publicado.

Gracias.

David

viernes, 18 de junio de 2010

Hoy Soy Ronnie Lee Gardner


Me han declarado oficialmente muerto hoy a las 12.20 de la madrugada en la prisión de Draper (Utah). Dos minutos antes, atado a una silla de metal negra, con una capucha cubriéndome la cabeza y una macabra diana blanca sobre mi pecho, cinco matarifes apuntan con sus rifles del calibre 30. Uno de ellos lleva balas de fogueo en lugar de las auténticas. Una absurda válvula de escape para que estos delegados de la muerte laven sus conciencias y puedan contar algún días a sus nietos que ellos jamás le quitaron la vida a ningún hombre.
Poco me importa. Tengo miedo, mucho miedo. La noche anterior cené un bistec, una cola de langosta, un helado de vainilla y un trozo de tarta de manzana. No he querido probar bocado desde entonces.
En 1985 maté al abogado Michael Burdell. Desde entonces llevo vagando por el corredor de la muerte a la espera de mi ajusticiamiento. Una tras otra, las solicitudes de mis abogados para conmutar la pena por cadena perpetua han caído en saco roto. Incluso la novia del letrado asesinado se aprestó a suplicar a las autoridades: "En su nombre, por favor no lo maten. Si Michael estuviera vivo, no desearía su muerte porque siempre aborreció la pena capital".
Pero aquí estoy. La opción: morir fusilado. Los que me rodean me ha sugerido que esta forma es "más humana". Pero, ¿es que existen formas humanas de palmarla cuando es el Estado el que las aplica amparado por la ley del Talión?
Oigo la orden "Apunten, listos, fuego". Pim Pam, Pum...
Ya está. Estoy muerto. A mis 49 años acabo de entrar en la macabra lista de los ejecutados a muerte en Estados Unidos. El tercer acribillado a golpe de escopeta desde que se reinstauró la pena capital en un país que ha exportado su modelo de vida al resto del planeta. En un país que se considera el ombligo del mundo. En un país que hace gala de ser el más avanzado de la Tierra.
Cuando me han quitado la capucha he creído observar una media sonrisa en Gary Herbert, el gobernador de Utah que se negó a posponer mi ejecución. Hoy posiblemente cene cola de langosta con tarta de manzana y mañana, seguro, irá a misa en familia, como cada fin de semana.

jueves, 17 de junio de 2010

Hoy Soy La Rojera


Iba alegre la Rojera camino del Mundial. Con paso vivo, sencilla y graciosa, sostenía sobre su cabeza un balón de fútbol. Ese día se sentía realmente feliz y a medida que se iba acercando a Sudáfrica su dicha aumentaba. ¿Por qué? Porque la gentil Rojera caminaba acompañada por sus pensamientos y con la imaginación veía muchas cosas hermosas para el futuro. "Ahora llegaré al campo y encontraré enseguida comprador para esta estupenda victoria. Sin duda han de pagármela a buen precio, que bien lo vale.
En cuanto consiga la victoria, allí mismo iré a por el siguiente partido. Lo llevaré a mi terreno y lograré sacar, ya camino de la siguiente fase, dos o tres goles por los menos. ¡Ah, qué feliz me siento sólo de pensarlo! Me rodearán esos buenos resultados y no dejaré que se acerque delantero ni centrocampista enemigo. Una vez tenga los Cuartos en la manga volveré al campo. Y entonces... entonces los venderé para pasar a Semis. Sí, otra victoria no muy grande pero resultona. Ya se encargará la prensa deportiva de cebarla! Crecerá porque estará muy bien alimentada con grandes titulares y frases tipo "A por ellos". Será una victoria enorme".
Siguió la Rojera su camino, sonriendo ante la idea de ser dueña de tan robusta hazaña. ¿Qué haría? Lo pensó un instante. Y otra vez una sonrisa de felicidad iluminó su rostro. "Ya sé lo que me conviene. Esta victoria me hará ganar dinero. Con él compraré un pase a la Final. ¡Ah, qué gusto ver a Brasil o Alemania saltar y correr a mi antojo!"
Ya se imaginó la Rojera correteando junto al otro finalista. Y al pensarlo, río alegremente mientras daba un salto. ¡Hay cuánta desdicha siguió a su alegría! Al saltar, cayó de su cabeza el balón que se rompió en mil pedazos. La pobre Rojera miró desolada la situación. Ya no había ni Octavos, ni Cuartos, ni Semis ni Final. Las ilusiones (nota del autor: confiemos en que no todas) se habían perdido junto al balón roto y las esperanzas derramadas en el camino.

martes, 15 de junio de 2010

Hoy Soy Joaquín Muñoz


Que sí chico, hazme caso. Tú estás enfermo y esto te lo curo yo en un abrir y cerrar de ojete. Te tomas una pastilla por la mañana y otro por la noche y en en un par de meses ni te acordarás de lo que es una buena tranca. Te vas a volver loco por el conejo, te lo digo yo.
La base de mi terapia reparativa es tan sencilla como absurda: hay que volver al punto inicial. Rebajo tu deseo homosexual con tratamiento farmacológico y luego dejo fluir tu líbido, enfocándola hacia personas del sexo opuesto. ¿Qué te parece? Se te van a ir las mariconadas de un plumazo y te vas a convertir en un peazo hombre. Podrás formar una familia tradicional, llevar a tu tropel de niños repeinados a una escuela católica, irte de putas sin que tu devota mujer se entere e incluso acudir los domingos al oficio religioso con una sonrisa de oreja a oreja ¡Qué planazo, eh chaval! Y todo gracias a estas pildoritas mágicas que curan la desviación sexual y te vuelven a llevar por el recto camino en lugar de por el camino del recto.
Desde la policlínica Tibidabo de Barcelona, donde aplico mi terapia a chicos enviados directamente por párrocos, curas o sacerdotes, me he propuesto defender lo indefendible: "Nadie quiere ser homosexual. Si con una pastilla pudieran cambiar su orientación sexual, el 99% lo haría".
Poco parece importarme que la Organización Mundial de la Salud retirase en 1990 la homosexualidad de su catálogo de enfermedades. Poco parece importarme que las las principales asociaciones de psiquiatría del mundo afirmen que ser gay no es una desviación. Poco parece importarme que miles de homos se sientan orgullosos de su identidad sexual. Poco parece importarme la confesión de algunos chavales que han probado mi terapia, como Angel Lloren, y que declaró que durante el tratamiento trató de suicidarse en tres ocasiones. Yo, a lo mío.
Pim, pam, toma lacasitos, pim, pam....

viernes, 11 de junio de 2010

Hoy Soy Kevin Cotter


¿Qué harías con el traje de novia de tu chica si ésta te abandona?
¿Una hamaca? ¿Una bayeta para quitar el polvo del televisor? ¿Un trapo para limpiar las ruedas del coche? ¿Un protector del suelo al pintar las paredes de casa? ¿Un paño para dejar tu calzado reluciente? ¿Un salvamanteles?
Amargado, deprimido, destrozado, jodido pero con ese punto de lucidez necesario para poner en marcha una de las webs más absurdas, demenciales y, por qué no, originales, de los últimos meses.
La idea es llegar a 101 diferentes utilidades. Llevo un tercio.
Te lo pregunto otra vez: ¿Qué harías con el vestido de novia (o de novio) de tu ex?

jueves, 10 de junio de 2010

Hoy Soy Un Tomate


Ayer me toquetearon cuatro viejas, un señor con una niña repelente que no dejó de sacarse mocos, una estudiante que, juraría, por su acento procedía de algún país del Norte de Europa, y un adolescente con mala leche que se paseaba entre los pasillos sin saber muy bien cómo ocupar su tiempo. Todos me cogieron entre sus manos y acabaron por depositarme de nuevo entre las lechugas y los pepinos. Tengo la piel magullada y ya empiezan a salirme los primeros moratones. Pero mantengo la moral por las nubes.
A última hora de la tarde, cuando el tendero recogía el género y media docena de cebollas se congratulaban por su nuevo destino - una amorosa tortilla de patatas que presidirá con honores un cumpleaños infantil este mismo viernes-, pude ojear desde mi cajón de madera las portadas de los diarios que aún permanecían en el kiosco de enfrente. "El pesimismo conduce los mercados" rezaba un titular del diario El País. "La desconfianza del mercado en España sigue creciendo", apuntaba, resignado, el diario ABC. Pero, sobre todo, me llamó la atención el publicado en el Diario Vasco: "Sabina suspende su concierto en Vitoria por la situación del mercado".
Mercado inmobiliario, mercado negro, mercado laboral, mercado de los fichajes de invierno... Que nos pregunten a los tomates qué opinamos, de verdad, de los auténticos mercados. De esos espacios vitales dónde, a la vez que compras medio kilo de pechugas de pollo, te llevas a casa, de regalo, doscientos gramos de buen rollo. De estos lugares coloristas donde las mujeres (mayoritariamente) organizan las economías domésticas y hacen malabares para llegar a fin de mes. De estos sitios sin bonos, ni deuda pública, ni parqués pero con olor a pescado, a pan recién hecho y a frutos secos.
No hagas caso a los titulares de prensa. Basta con que esta mañana te acerques al mercado y me toques con cariño, sin apretarme demasiado, para saber si estoy en el mejor momento. Verás como te llevas una agradable sorpresa.
Lo que sigo sin entender muy bien es lo de Sabina.

miércoles, 9 de junio de 2010

Hoy Soy Eduardo García Serrano


(Ensayo de una pequeña obra teatral)

Primer acto
Se abre el telón y aparezco yo frente a un espejo. Me estoy preparando a conciencia para participar en el Primer Concurso Nacional de Improperios Televisivos. Vocalizo: Guarra, Puta, Zorra, Cochina. Escupo las palabras con una facilidad pasmosa. Me siento a gusto y muy seguro de mi mismo. Confío plenamente en mis posibilidades. No en vano, mi padre, un mediocre escritor falangista, me enseñó desde pequeño a utilizar estos palabros. Le recuerdo sentado frente al televisor cagándose con rabia en la democracia, en las instituciones y en cualquier cosa que no oliera a dictadura. Ahí sigo yo, frente a ese espejo que me devuelve mi silueta de tertuliano macarra. Puta, zorra, guarra de pacotilla.
Las bases del concurso lo dejan claro: la retahíla de despropósitos lingüísticos tiene que ir dirigida a un personaje público. Yo he escogido a Marina Geli, consellera de sanidad de Cataluña. ¡Es mujer, qué coño! Y yo soy un cerdo machista.

Segundo acto
Estoy frente al jurado del concurso, formado por un nutrido grupo de directivos de la cadena Intereconomía. Los nervios a flor de piel, obviamente. Me juego mucho. He pasado la noche algo inquieto, consciente de mis posibilidades y deseoso de llevarme "el gato al agua". El presidente me anima a que comience. "So puta, me cago en tus muertos, cochina, cerda, puerca, zorra de tres al cuarto". Los miembros de jurado me jalean. Aplauden a rabiar, encendidos como antorchas. Alguno, incluso, llora de emoción. Noto que el premio es mío. Nadie me hace sombra. Acabo de ganar, por derecho propio, el Primer Concurso de Improperios Televisivos. Se baja el telón.

Allí, en un sillón de la penúltima fila de ese teatrucho decadente donde se ha celebrado la obra, alguien observa la escena con impotencia y rabia contenida. Se levanta y se retira en silencio, cabizbajo. Sólo alberga la ilusión de que Marina le interponga una demanda para que el individuo (por llamarlo de alguna manera) no se salga con la suya. Y, sin embargo, no deja de preguntarse ¿Pero, dónde hemos llegado?

martes, 8 de junio de 2010

Hoy Soy Jon Gnarr


Si los políticos no paran ni un segundo de hacer el payaso, es momento de que los payasos hagamos política. Bajo esta sencilla premisa acabo de ganar las elecciones municipales en Reikiavik, al frente del Besti Flokkurinn (algo así como "El Mejor Partido"). Y lo he hecho con un programa electoral tan descabellado como efectivo.
El eslogan que me ha llevado finalmente a la alcaldía de la capital islandesa no puede ser más absurdo: "Podemos prometer más ya que en ningún caso lo cumpliremos". Un divertido discurso que ha calado perfectamente entre miles de ciudadanos descontentos y que ha incluye promesas tan delirantes como éstas: un Parlamento sin drogas para el año 2020, toallas gratis en las piscinas de la ciudad, Fiesta anual de los abuelos, un oso polar para el zoo de Reikiavik, importantes beneficios para los fracasados, construcción de un Disneylandia junto al aeropuerto, introducción de colonias de ranas y puesta en marcha del día de las mujeres, durante el cual los hombres han de permanecer en sus casas.
Mucho sentido del humor. Esta ha sido la única receta que he aplicado para llevarme el gato al agua. Por eso, desde el primer día que decidí subirme a la noria de las elecciones afirmé sin rubor que no cumpliría ninguna de mis promesas electorales. Y aseguré que, a diferencia de los partidos tradicionales, corruptos en secreto, yo sería abiertamente corrupto.
Soy un payaso que ha decidido hacer política para ridiculizar a los políticos. Y mi mensaje, trufado de humor, se ha depositado en el imaginario de una sociedad que está harta de escuchar falsas promesas. De una sociedad que quiere que sus representantes dejen de llenarse los bolsillos con el dinero de los contribuyentes. De una sociedad hastiada de comprobar cómo esos mismos políticos sólo desean perpetuarse en sus cargos.
Ójala cunda el ejemplo. En España, por ejemplo, me vienen a la cabeza media docena de fabulosos cómicos -Buenafuente, Gran Wyoming, Joaquin Reyes entre otros- cuyas propuestas harían sonrojar a más de un diputado o concejal y arrastrarían a miles de seguidores.
Me apunto.

lunes, 7 de junio de 2010

Hoy Soy Rafa Federer


O Roger Nadal. Poco importa. Lo único cierto es que entre ambos nos hemos llevado los últimos seis Roland Garros. Y otros tantos Winbledon. Él y yo. Yo y él. Un duelo único en deportividad. Una lucha titánica por respetarnos dentro y fuera del terreno. Un set en buen rollo, en juego limpio. Un ace en modales.
Porque, a diferencia de otros muchos deportistas de élite, Roger y yo no conducimos un Ferrari para ir a los entrenamientos, no convocamos a los medios cuando las cosas se nos tuercen, no salimos con fulanas espectaculares ni rubias siliconadas. No nos ponemos de farlopa hasta las orejas ni amenazamos a los periodistas que nos siguen por las discotecas. A diferencia de otras estrellas mediáticas no levantamos el tono de voz en las ruedas de prensa, ni nos ponemos farrucos ante las insinuaciones intencionadas de nuestros contrincantes. Porque, a diferencia de otros astros, tratamos de llevar una vida coherente -que no modélica- dentro y fuera de la pista.
Mi victoria ayer en Roland Garros, como las anteriores en Madrid, Roma y Montecarlo esta temporada, han venido precedidas de un poso de coherencia cada vez menos frecuente en la alta competición. Entré en pista, jugué, gané, me convertí de nuevo en número uno mundial, agradecí al público su apoyo y me retiré. Ni una palabra malsonante, ni un ataque verbal, ni un desprecio intencionado. Pero si hubiese perdido el partido, me actitud hubiera sido exactamente la misma.
Me cuesta imaginar, por ejemplo, a José Mourinho perdiendo la final de la Champions y manteniendo la sonrisa en la boca. O llegando a los entrenamientos en un utilitario, midiendo sus palabras frente a los periodistas y retirándose, después, en silencio. Sin decir ni mú.
Ese ruido. Ese maldito ruido.

martes, 1 de junio de 2010

Hoy Soy Clemente Mastella


Garrapatas en vez de diputados. Chinchillas en lugar de senadores. Escarabajos gigantes donde antes había ministros. En Italia muchos han puesto el grito en el cielo pero tengo el cutre convencimiento de que salgo ganando con el cambio. Además de enfundarme una pasta gansa, todo sea dicho de paso.
A pesar de continuar activo en política, tras haber cambiado estratégicamente de chaqueta -pasé de ministro de Justicia con Romano Prodi a eurodiputado con Berlusconi- acabo de aceptar convertirme en uno de los 12 náufragos de la próxima edición de la Isla de los Famosos.
Me pone más la idea de abrir cocos con la cabeza que de responder a a las inquisitivas preguntas de la oposición en el Parlamento Europeo. Me seduce más la posibilidad de adelgazar comiendo hormigas que de perder 10 kilos tratando de solucionar asuntos que afectan a Europa. Me alegra más construir una cabaña en medio de la jungla que de construir un proyecto político. Y lo más importante, me ilusiona más ver a tías semi desnudas (mi perla es la siguiente: "El verdadero riesgo de esta aventura son todas esas mujeres guapas en bikini") que a las diputadas en el hemiciclo.
Rodeado de una decena de viejas glorias de la caspa nacional, prometo demostrar durante ocho semanas que un ex ministro, torso al aire, es capaz de convivir con el equivalente transalpino a Belén Esteban y pasar desapercibido.
Dijo el genial Groucho Marx en una ocasión que la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. Bajo el paraguas ideológico de nuestro mentor, el señor Berlusconi, hemos logrado en tan sólo una década convertir el arte de hacer política en el arte de hacer el ridículo. Y lo que nos queda.