jueves, 20 de agosto de 2009

Hoy Soy Koichi Wakata


Regresé el 1 de agosto a la Tierra tras cuatro meses en la Estación Espacial Internacional. El balance ha sido pá cagarse. Y lo digo en el sentido literal del término. Durante todo este tiempo, me he cambiado de calzoncillos en cuatro ocasiones. Una al mes, para ser más exactos. 30 días en los que mi culo ha soportado con estoicismo el contacto con el mismo trozo de tela. 30 días de pedos, flatulencias varias y amagos de cagadas sin cambiar de prenda. En fin, 30 días conviviendo que unos slips, fabricados con poliéster y un revestimiento de plata, desarrollados por la JAXA, Agencia Espacial Japonesa, y especialmente diseñados para aguantar situaciones extremas.

Ahora, de nuevo en casa, mi ojete no se acostumbra al contacto con una prenda de algodón limpia cada mañana. Me aterroriza pensar que se pueda cerrar como una Mimosa y exija volver a esa condensación de olores vivida en el espacio. Y yo deje de cagar por un capricho suyo.

Llevo ya una semana sin poner un huevo, plantar un árbol, soltar un cirullo. Por eso esta mañana he dicho basta y he tenido una conversación con mi trasero junto a la taza del váter. He tratado de explicarle que ciertos inventos espaciales tienen una práctica aplicación posterior en nuestro planeta. Los códigos de barras, el velcro o la comida hidratada, por poner sólo tres ejemplos. Pero no hay manera de convencerle y la situación se está haciendo insostenible. Creo que voy a solicitar cagando leches mi regreso a la Estación Espacial Internacional.