jueves, 28 de enero de 2010

Hoy Soy Samanta Villar


¿Os gustó mi tomadura de pelo del pasado lunes 25 de enero? El título oficial de aquel engendro televisivo: "21 días en la industria del porno". Pero se habría aproximado mucho más a la realidad algo así como "21 minutos de engaño televisivo". Allí estaba yo, cámara en mano, tratando de desvelar, con más pena que gloria, los entresijos del sexo de la mano de la porn star Dunia Montenegro y de Torbe, el canibal de freaky porno. Un gordito salidorro tan graciosillo como chusquero, que ha sabido sacar partido como pocos al proceloso mundo del metesaca metesaca.
A un lado de la pantalla, vosotros -dos millones y medio de espectadores- esperando ver con desbordado interés mis tejemanejes en el lado salvaje de la vida. Al otro lado, yo, riéndome en silencio.
Pero lo más grande de todo es que aguantasteis delante del televisor hasta pasada la medianoche exclusivamente para comprobar si finalmente yo y sólo yo iba a protagonizar una escena de sexo. En el fondo lo único que os empujaba a manteneros pegados al sofá era poder verme el coño y constatar en primera persona si un negro con un pollón imposible me la iba a meter hasta por la orejas. Puro morbo, vamos. Pero os fuisteis a la cama decepcionados porque me limité a dirigir - que no interpretar- una burda escena guarrilla con un butanero (sic) como protagonista.
Por eso me río doblemente de vosotros. En primer lugar porque me habéis otorgado con vuestra estupidez un 19% de audiencia (record absoluto del programa), lo que me garantiza media docena de entregas en los próximos meses. En segundo lugar porque seguís creyendo con fe inquebrantable que, de verdad, me paso 21 días fumando porros, viviendo con mendigos, a ciegas o sin probar bocado. No, queridos, no os engañéis, esto es televisión.
Visto el filón, se me ha ocurrido preparar un "21 días en el mundo de la zoofilia". Busco hormigas, cucarachas, lombrices o moscas para ser salvajemente penetradas... seguro que cuela.

martes, 26 de enero de 2010

Hoy Soy Neha Sawant


Estoy muerta. Hace un par de semanas, queridos papás, me ahorqué con una bufanda en nuestra casa de Bombay porque me prohibisteis continuar participando en el programa de televisión "Dream makers" (fabricantes de sueños) al que acudía a menudo. Tenía 11 años y cierta fama aquella tarde en la que decidí que ya no tenía sentido seguir viviendo.
Últimamente había descuidado los estudios y cada día dedicaba más tiempo a los ensayos de danza. Un día, papá, harto de mi nuevo rumbo, me prohibiste que continuara en la academia de baile en la que me preparaba para ser una estrella y me cerraste las puertas al programa de televisión. No fui verdaderamente consciente, al colocarme la bufanda alrededor de mi cuello, de que sólo tenía 11 malditos años y de que, por encima de mi voluntad de preadolescente con la cabeza llena de pájaros, tú estabas ahí velando teóricamente por mi futuro. En países como el mío -y en muchos otros de occidente- la sociedad nos convierte en adultas incluso antes de que nos venga la regla. Y acabamos pagando las consecuencias.
Sin embargo, desde este abismo os maldigo por haberme robado la infancia. Y lloro por los millones de niños que, movidos por la codicia de padres sin escrúpulos, juegan a ser adultos bajo la mirada cómplice de sociedades que rentabilizan en los platós de televisión estos deseos infantiles por convertirse en estrellas del espectáculo a cualquier precio.
Por eso, en el infierno en que ahora se consumen mi alma y mis huesos no dejo de preguntarme si en el fondo, queridos papás, sois los responsables de mi suicidio. ¿Por qué me permitisteis participar en programas de televisión siendo aún una cría?
Nunca sabréis la respuesta porque no dejé ni una nota de despedida. Llorad mi muerte pero no olvidéis que, de alguna forma, vosotros me metisteis en este mundo.

lunes, 25 de enero de 2010

Hoy Soy Brad Pitt


Esta mañana, navegando por Google, he comprobado que sigo interesando más a los medios de comunicación por mi posible ruptura con Angelina que por el millón de dólares que doné este fin de semana en favor del pueblo haitiano.
Basta con teclear mi nombre en el buscador y acceder al apartado de Noticias para comprobar con cierta desazón que la primera información es contundente: "Brad y Angelina no se separan". La siguiente noticia de la lista, curiosamente, contradice la anterior: "Angelina y Brad firman los papeles de separación". Y así hasta 172 titulares. Todos ellos, por cierto, basados, como siempre, en un conjunto de especulaciones difícilmente demostrables ya que ni yo ni Angelina hemos abierto la boca.
Sí que la abrí, sin embargo, para ofrecer un millón de dólares en el telemaratón por Haití que organizó mi amigo George Clooney y en el que se recaudaron 57 millones de dólares.
Es cierto que gano mucha pasta pero no es menos cierto que sólo el año pasado concedí 7 millones de euros a organizaciones no gubernamentales. A pesar de que algunos verán en estas donaciones una rentabilidad que revierte positivamente en mi imagen, la única vedad inapelable es que gracias a todo este dinero más de un haitiano podrá ver un futuro algo menos negro.
Por cierto, ¿qué coño has hecho tú por esta catástrofe?
Pues menos teclear en Google para ver si me sigo follando a mi chica y más mover el puto culo del asiento. Baja a la calle, compra El País y mira la foto de portada. Si te sigue preocupando más mi vida privada que la de esa mujer que hace cola para recibir ayuda en un antiguo aeródromo de Puerto Príncipe es que eres tú quien necesita ayuda.

viernes, 22 de enero de 2010

Hoy Soy Jackie Braxton


Hola, queridos bastardos. Dejadme que os diga que sois una colla de jodidos pichaflojas descerebrados. Le dais vuestra zanahoria al primer conejo que os guiña el ojo, sin analizar nunca las posibles consecuencias. Coño que veo, coño que quiero. Pues sabed, malditos folladores que todos los que habéis catado mi gallo -500 almas, según mis estimaciones- estáis ahora mismo contagiados del VIH.
Ya no os reís, verdad. Veo que a más de uno se le han puesto los huevos por corbata y un sudor helado le recorre el escroto. Os jactabais delante de vuestros amigos de haberos tirado a una negra facilona sin tomar precauciones. "Joder, tíos, cómo se movía la muy cerda", confesabais a ese grupo de incondicionales machos bravucones dispuestos a jalear vuestras aventuras sexuales. "Y la muy cochina no me pidió que me pusiera condón", añadías frente a las risotadas descontroladas de la pandilla.
Id ahora a contar a vuestras mujeres, a vuestras novias, a vuestras parejas que os gusta meterla en el agujero sin usar preservativo. Oléis a chocho, queridos cerdos, y os volvéis locos. Pues sabed que ahora os espera un futuro con SIDA.

Paréntesis: No, no es cierto que esté contagiada de SIDA. Con mis declaraciones sólo pretendía concienciar a la gente para que preste más atención a la enfermedad y no baje la guardia tan fácilmente. Mi lema "Una noche de placer puede llevar a una vida de dolor", no ha hecho, sin embargo, mucha gracia a algunos colectivos que ya se plantean demandarme.
El debate está servido: ¿Es válido mi discurso como medida para agitar conciencias o hay que poner ciertos límites al ejercicio de la libertad de expresión? Vuestra es la palabra...

jueves, 21 de enero de 2010

Hoy Soy Ramoncín


Ayer fui a la pelu y salí con 20 euros adicionales en el bolsillo. Al entrar al local, un viejecito entrañable barría mientras escuchaba de fondo los éxitos de José Luis Perales. Le pedí que me retocara el tupé, me cortara los pelos de las cejas y me sacara los de las orejas. "Son 10 euros", me dijo tras concluir su trabajo. Contraataqué sin titubear: "Y tú, piltrafilla, ¿pagas el canón de la SGAE por escuchar a Perales?" Me miró con ojos de sapo y se quedó mudo por un instante. "Pues se te ha acabado el chollo. Son 30 euros en concepto de derechos de autor ".
Al despedirme, saqué de mi macuto roído un CD con mis grandes éxitos, editado hace ya 22 años (no he vuelto a publicar nuevo material desde entonces). "Escúchalo con cariño", le susurré.
Dentro de un mes tengo previsto volver a la misma peluquería de barrio a hacerme mechas y ponerme rulos. Como me entere de que el viejo está escuchando "El rey del pollo frito (sic) o cualquiera de mis otras perlas musicales sin haber pasado por caja se va a enterar. Con Ramón no se juega.
Por cierto, esta mañana he pilado un taxi para acudir al bufete de abogados que me lleva la media docena de demandas que he interpuesto en los últimos meses contra diversos medios de comunicación ( el diario 20 Minutos, el portal meneame.net, la revista satírica El Jueves y varios osados bloggers) y le he sacado otros 15 eurillos al taxista. Mira que tener los santos cojones de conducir escuchando el último trabajo de Jack Johnson. ¿A quien se le ocurre?
Os tengo que dejar porque me voy pitando a hacer la compra al Mercadona. Me han soplado que tiene hilo musical....y yo tengo la nevera vacía.

miércoles, 20 de enero de 2010

Hoy Soy el Bulldog de Victoria


Más de dos mil euros ha pagado Victoria Beckham para que un servidor viaje en primera en un vuelo de Londres a Los Ángeles. Nada de esto resultaría especialmente extraño de no ser por un detalle: soy un Bulldog. Sí, uno de esos perros con cara de pocos amigos y corazón presumiblemente amable. Hace un par de meses me convertí en el regalo sorpresa que le hizo la mujer chupa chup - cabezón unido a cuerpo de palo- al buenorro de su marido.
En fin, volvamos a las alturas. Una vez alcanzamos la velocidad de crucero, Victoria pidió un Dry Gin y abrió con desgana el Times ( no reparten el Vanity Fair en los vuelos transoceánicos). Creí ver de reojo, desde mi pequeña casita portátil construida a medida, que se sobrecogía con una noticia: "Un equipo de salvamento de Getafe rescata a cuatro personas en Haití gracias a la Unidad Canina de Salvamento, compuesta por tres perros labradores y un pastor belga (Agencia EFE- 16-01-10)". No obstante, exclamó: "¡Rebajas en Gucci!"
La miré con odio contenido y dejé escapar un ladrido de rabia que ningún humano es capaz de descifrar como tal. Ella interpretó este rugido como un signo inequívoco de hambre y deslizó un filete de solomillo a través de la puertecita de madera. "Anda come, pequeñín, que pronto llegaremos a casa", acerté a leer en sus labios.
El avión, en su trayectoria transoceánica, pasó cerca de Haití. Traté de explicarle con mi mejor mirada de perro triste que cambiaría sin dudarlo el filete por un paracaídas. Pero ella me acarició y le dio un trago a la ginebra.
Junto a la vida y a la muerte, lo único que no podemos elegir en esta vida es nuestra familia. Yo me lamento de la mía. Cambiaría ahora mismo mi billete de dos mil euros por poder olisquear entre las ruinas de Haití.
(Savethechildren ha abierto cuentas en el banco Santander, Caja Madrid, La Caixa y el BBVA)


lunes, 18 de enero de 2010

Hoy Soy Jack Frankel


Llueve ahí fuera y mi cuerpo ya no está para frágiles carreras bajo un manto de agua. Espero pacientemente a que amaine el chaparrón en la entrada del supermercado Whole Foods de Miami. He comprado algo de fruta, unas galletas bajas en sal y media docena de huevos.
Ella se acerca y se ofrece a llevarme en coche a casa. La miro con desconfianza. No parece, sin embargo, que esta señora, entrada en carnes y en años, vaya a hacerle algo a un viejuno de 75 como yo. Acepto con agrado la invitación y ella despliega al mismo tiempo su paraguas y su sonrisa.
Su acción solidaria exige una rápida y contundente respuesta por mi parte. ¿Una cena? ¿Un almuerzo? ¿Un café? Todo vale y ella me mira agradecida. O le he dado pena o le he puesto cachonda. Atendiendo a mi edad -y a la suya- hay muchas más posibilidades de que sea la primera opción. Pero no pierdo la esperanza.
Siete meses después nos casamos de blanco en el mismo supermercado de Miami donde nos vimos por primera vez. Allí, entre las latas de atún y los botes de pepinillos en vinagre del tercer pasillo y los yogures de la sección de refrigerados doy el sí quiero a Fina Nikolos, de 67 años. Una curiosa metáfora del amor en conserva que destapa, al abrirlo, ese olor a historia entrañable.
Si cunde el ejemplo, en los próximos meses los afters se llenarán de parejas, anillo en mano, dispuestas a sellar su amor a las puertas del local. Eso sí, el ágape posterior será sustituido por una bandeja de coca, los vinos darán paso a los cubatas, la música de organillo perderá la batalla ante una estupenda sesión de electrónica y los bombocitos de chocolate serán sustituidos por pastillas.
Eso sí que es un bodorrio en toda regla y no el mío. ¡Qué jodía es la vejez!

viernes, 15 de enero de 2010

Hoy soy Negro


Estos días en que millones de mujeres publican en Facebook el color de su sujetador como parte de una supuesta campaña viral en favor de la prevención del cáncer de mama, soy más negro que nunca. Pero mi color no tiene nada que ver con la ropa interior femenina ni con los delirios en mercadotecnia de una decena de ejecutivos iluminados.
Hoy soy negro en solidaridad con el color de piel de los haitianos. Negro en referencia a los nubarrones que se ciernen sobre el incierto futuro de este pequeño país centroamericano. Negro por el luto en el que se han sumido, sin comerlo ni beberlo, miles de niños que han perdido a sus padres. Negro (de rabia) por los constantes expolios cometidos durante décadas, bajo la mirada cómplice de Estados Unidos, los diferentes presidentes corruptos de la isla. Negro como los ojos de la mujer que desde la portada de El País - y de decenas de diarios de todo el planeta- nos suplica con su mirada que le ayudemos a salir del infierno. Negro como el humo que sale aún de una tierra inquieta. Negro, ese soy yo. Aunque desearía hoy, más que nunca, ser azul. O rojo. O verde.

lunes, 11 de enero de 2010

Hoy Soy Iris Robinson


Ave María Purísima. Sin pecado concebida.... Uy, perdón, es que me han pillado confesando mis aventurillas extramatrimoniales. Enseguida estoy con ustedes.... Bueno, Padre, entonces rezo media docena de padrenuestros y un par de avemarías y todo solucionado. Así lo haré, gracias.
No hay nada como solicitar el perdón al Todopoderoso para redimirse de los pecados. Es una constante que solemos poner en práctica aquellos devotos intransigentes que apelamos a las leyes divinas para justificar nuestras meteduras de pata terrenales. La hipocresía se convierte, así, en una forma de hacer política: no te apliques a ti mismo aquello que pregonas para los demás.
Me llamo Iris Robinson y soy la esposa del primer ministro de Irlanda del Norte, además de diputada en la Asamblea del Ulster. Y, por supuesto, una ferviente cristiana protestante. De hecho, suelo apelar con fe inquebrantable a la Biblia para justificar mis actos. A saber: cuando hace unos años un gay fue salvajemente apaleado en Irlanda en una ataque claramente homófobo, recurrí a los versículos del Testamento. Y poco después puse el grito en el cielo al saber que Hillary Clinton perdonó las infidelidades de su esposo, Bill.
Ahora se acaba de hacer público que me he estado tirando a Kirk McCambley, un joven de 19 años al que acogí en mis senos (literalmente) tras haberme cepillado a su padre. El Todopoderoso se llevó a papá al cielo, tras un cáncer fulminante, y yo, que soy una cristiana intachable, me hice cargo de la criatura, a la que le pedí de vez en cuando que me comiera el chocho.
Ya lo cantaban Simon & Gartfunkel en 1968 en su memorable Mrs Robinson: "Heaven holds a place for those who pray". Si es que no hay nada como rezar: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre...." Y, ahora, a follar. Amén.