jueves, 29 de octubre de 2009

Hoy Soy Schwarzenegger


Fuck you. Repito: fuck you. Que os jodan. A muchas personas les resulta complicado aceptar la obviedad de ser manipulados por su subconsciente. Pero el estímulo de lo invisible no pasa desaparecibido para las grandes agencias de publicidad, que cuelan intencionadamente sus mensajes. Yo, como gobernador de California y, sobre todo, actorucho de películas facturadas por la rama más casposa de la industria de Hollywood, he recogido el guante y he puesto a mi servicio tan loable maquinaria de mensajes subliminales.
Traté durante años de meterme en el bolsillo al público estadounidense fabricando películas bélicas y algún pasable producto de acción. Lugo di el salto a la política con la firme intención de convencer al electorado de que los gays no tienes los mismo derechos que los heteros, que la pena de muerte es un bien necesario. Mi herencia es esta, qué le vamos a hacer.
Ahora he vuelto a demostrar mis dotes de guerra sucia, con una carta a los miembros de la Asamblea del Estado de California en la que veto una ley por razones que ahora no vienen al caso. Una lectura vertical de la primera letra de cada una de la decena de líneas de la misiva pone de manifiesto la verdadera intención de la carta: se lee claramente "Fuck you" (que os jodan). Poco importa la esencia real del texto. Me quedo con esta ordinariez, tan propia de personajes como yo, que ridiculiza a todo el poder legislativo de mi país. Pronunció en una ocasión el humorista Perich una frase ciertamente ingeniosa: "La prueba de que en Estados Unidos cualquiera puede llegar a presidente la tenemos en su presidente". Me aplico el cuento.

lunes, 26 de octubre de 2009

Hoy Soy Susan Boyle


Arggg!!!!! Lo que es la vida. Durante años me he entretenido ojeando Heat y Closer, cuyos equivalentes en España son publicaciones del estilo de Cuore y ¡Qué Me dices! Decenas de famosas enseñando pelos del sobaco, lamparones en sus vestidos D&G, resbalones desternillantes, sucias bragas de encaje bajo ceñidos pantalones , granos del tamaño de una nuez cubriendo sus rostros, miradas perdidas y celulitis bochornosas. Todo vale en el universo del corazón menos piadoso. Me he reído a carcajadas comprobando que Paris Hilton se saca los mocos como todo hijo de vecino, que a Kate Moss le gusta la farlopa más que a Maradona o que Britney Spears tiene más trasero que Falete.
Pero esta semana el destino me ha pagado con la misma moneda. El domingo me tocó cantar en el intermedio del partido que los Celtics, el equipo de mi sueños, jugaba contra el Hamburgo. Y allí, uno de esos fotógrafos capaces de retratar lo imposible dejó constancia de su profesionalidad.
Salí de casa esa mañana con los primeros pantalones que encontré en el armario. Y no me los abroché. ¿Para qué? pensé en su momento. Ahora las publicaciones del corazón de medio planeta y los medios digitales del mundo entero se parten la caja y hacen caja con mi supuesta patética imagen: brazos en alto, portando la banderola de los Celtics, dejo al descubierto mi grotesca pancha. Junto a ella, una cremallera a medio abrir. Arggggg!!!!!
Algo, sin embargo, me distingue de toda esta colla: me importa verdaderamente un bledo enseñar mis bragas. Que les den.

martes, 13 de octubre de 2009

Hoy Soy Romell Broom


Hay que ser chapuceros. En el paraíso de las armas, en el Olimpo de los asesinatos, en la cuna de los pistoleros, media docena de matarifes profesionales, amparados por unas leyes que defienden la pena de muerte, no han sido capaces de acabar con mi vida. 18 pinchazos necesitaron estos profesionales de la muerte para tratar de aniquilarme. Más de dos horas tratando de encontrar una vena donde clavar la mortal aguja, como aquel alpinista que corona el pico del Everest y clava con ilusión la bandera de su país para dejar constancia de su proeza. Incluso, ante la dificultad para lograr su propósito, me animaron a que me relajara, haciéndome participe de esta "fiesta de la sinrazón". Sólo lograron que llorara desconsoladamente deseando que todo acabara lo antes posible.
Esa jeringuilla preparada para la ocasión con algo de barbitúricos de acción rápida en combinación con un producto químico paralizante es una triste metáfora de los contrastes vitales de un país como los Estados Unidos.
El 15 de septiembre tenía que haberme ido al otro barrio por obra y gracia de las leyes del Estado de Ohio. Pero aquí sigo, de momento, vivito y coleando, a la espera de que alguien reflexione con algo de cordura sobre los propios límites de algo tan absurdo como la pena de muerte.
Si me han de matar, digo yo, al menos que no me hagan sufrir. Porque si el temor a la muerte es algo comprensible, mucho más lo es el temor al sufrimiento. Y no existe ni un sólo país en el planeta, por muy retrógradas que sean sus normas, que dé cobertura legal el dolor como paso previo a la muerte. ¿Salvo los Estados Unidos de América? Insisto, hay que ser chapuceros.

viernes, 9 de octubre de 2009

Hoy Soy Silvio Berlusconi


Ché sta succedendo? Io sono il rei de tutto este sarao y nadie me va a quitare el trono. Uy qué dolor de huevos me está entrando, por cierto. Ministro, dove sono le ragazze? que me traigan ya a dos velinas, las más cerdas de la República, que necesito con urgencia que me la chupen un rato mientras pienso qué fare con el cisma institucional que tengo abierto.
Buscaba a toda costa una inmunidad frente a las atrocidades cometidas en mis dos mandatos como presidente del gobierno y por eso elaboré unas leyes a medida. Pero el Tribunal Constitucional ha echado por tierra mis planes. Y por aquí no paso. Io no sonno una merda, io sonno il Cavallieri !!!!! Me cago en el presidente de la República, en el Tribunal Constitucional, en los periodistas ( il uomini, non le donne, per supuesto), en los jueces, en la oposicione, tutta llena de comunistas y rojos de mierda.
Ayer aproveché la situación para entrar por teléfono en uno de mis programas favoritos - Porta a porta- y escupire una de mis perlas machistas mientras intervenía en directo en plató una diputada: "Eres más guapa que inteligente". Ma, e certo. Qué trasero, que chintura!!!! Mama mía, veo tetas en vez de leyes, culos en lugar de órdenes ministeriales y putas en vez de diputadas.
Ministro, dove sone le ragazze, pronto? Io quiero una de 16 añitos con la boca molto molto grande que estoy muy tenso y no puedo pensar bien.
Voy a ganar esta batalla. Hay demasiadas ragazze en Italia come para desperdichiare la oportuninate de follármelas a tuttis. La Repubblica è mia. Dove e la velina? Caro Ministro, andiamo que tengo el chipoti a punto de estallare.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Hoy Soy Ricardo Costa


Jope, chema, creo que la estoy liando parda. Hace casi un año -en febrero, para ser exactos- me compré un Infiniti de 70.000 euros. Un Infiniti, para aquellos paletillos que no lo sepan, es un cochazo al alcance sólo de unos pijos como yo. Fardón, deportivo, tres puertas y con capota para que no se me vaya la gomina. Puesto que soy político y mi sueldo no da para estos caprichos solicité a papuchi un préstamo de 30.000 euritos. Que sí, que papuchi es la bomba, jope. Y me los dejó. Luego rompí mi Snoopy-hucha y saqué un dinerito que fui ahorrando durante años. Jolines, el Infiniti merecía este esfuerzo.
Cuatro meses más tarde me di un ostiazo -uy, perdón, que estas palabrotas no se dicen- y dejé el Infiniti infinitamente destrozado. Recuerdo mis palabras a los medios de comunicación, que se preocuparon un montonazo por mi salud: "El Infiniti me ha salvado la vida". Y luego, con mi sentido del humor super guay añadí: "Si volviera a encontrarme en la misma situación lo único que pediría es llevar el mismo coche porque con ése he pasado la prueba del algodón". joé, es que reviso mis declaraciones y me troncho de risa. Soy la super pera de gracioso.
Ahora resulta que el Infiniti me lo podría haber regalado el Bigotes, implicado en la trama Gürtel. Jopetas, no lo entiendo. Yo estaba convencido de que fue papuchi el que me dejó los 30.000 euros. Todo esto de jugar con la pasta del pueblo llano es infinitamente super divertido. Perdón, os tengo que dejar porque he quedado a almorzar con el dueño de un concesionario Bugati. Para la ocasión me he puesto mi polo favorito: un La-Costa. Y voy a prometerle que no lo destrozaré hasta dentro de seis meses. Ja, ja, ja, si es que soy un cachondo.