lunes, 6 de febrero de 2012

Hoy Soy Leigh Van Bryan

Llego con una amiga al aeropuerto de Los Ángeles. Nuestra intención es disfrutar de unas pequeñas vacaciones en Estados Unidos. Beber, bailar, reventar la urbe. De repente, varios agentes del aeropuerto y  funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional nos abordan y nos invitan formalmente a que les acompañemos. Durante cinco horas, estos gorilas al servicio del supuesto bienestar nacional nos interrogan y examinan nuestras maletas en busca de picos y palas. Remueven nuestras pertenencias y nos someten a un exhaustivo e intimidante interrogatorio. Me esposan y me confinan en una celda junto a dos narcotraficantes mexicanos. Aderezan su búsqueda con dos preguntas que aún hoy me taladran la cabeza y que no evitan que se dibuje una media sonrisa de perplejidad e ironía en mi rostro: "¿Por qué queréis destruir América?" y "¿Por qué queréis desenterrar a Marylin Monroe"?
Trato de sobreponerme a ese despropósito. Tiene que haber un malentendido. Se han equivocado de pareja, han de comprender que no somos las personas que andan buscando. Pero los armarios se mantienen en sus trece. De repente, todo cuadra. Las piezas del puzzle se van armando, mientras asistimos atónitos a este esperpento policial. 
Todo tiene su origen una semana antes. Escribí en mi cuenta de Twitter que me escapaba a EEUU a "destruir América" y "desenterrar a Marylin". Un juego de palabras, resumido en 140 caracteres, que sólo trataba de expresar mi deseo de disfrutar de Los Ángeles, de su vida nocturna, de todo lo que encierra la ciudad.
El Departamento de Seguridad Nacional consideró que aquellas palabras eran una verdadera amenaza potencial para el país. Que yo pretendía cargarme la nación, que la vida de los norteamericanos estaba en peligro porque un joven turista irlandés de 26 años había escrito un texto terrorista en su cuenta de Twitter. 
Al parecer el FBI pretende crear una aplicación de software para identificar y geolocalizar rápidamente a cualquier desalmado que, como nosotros, pretenda cargarse el país. 
¿Nos estamos volviendo locos?

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