jueves, 2 de marzo de 2017

Hoy Soy Charlize Theron



Vengo a hablaros de mi escote. Los censores iraníes se merendaron de un plumazo el vestido de Dior que lucí en la gala de los Óscar porque enseñaba más canalillo de lo que sus  estrechos cerebros podían admitir. Lo hicieron de una forma tan burda que parecía más una inocentada que un concienzudo trabajo de photoshop en pro de la moral y las buenas costumbres. Un fiasco, vamos. 


Rebobino, para aquellos que no sepáis de qué va todo este desaguisado: presentaba el premio a la mejor película extranjera y el filme iraní "El viajante" acabó llevándose el gato al agua. La expectación en ese país era, lógicamente, grande pero el rodillo de la censura no perdona. Los técnicos de la República Islámica utilizaron un programa para cubrir mis brazos, mi cuello y mi escotazo mediante una gran mancha negra. estos eruditos del corta y pega no calcularon, sin embargo, que ese pegote deforme era incapaz de seguir mis constantes movimientos sobre el escenario. Cada vez que lo hacía, ese chapapote no podía prever mis desplazamientos y, en consecuencia, mi escote quedaba nuevamente al descubierto, para desesperación de estos fontaneros de la moral.

Visto el estrepitoso fracaso, optaron por pixelarme utilizando un rectángulo mucho más grande, que logró ocultar todo el vestido de Dior pero que a duras penas dejaba entrever mi rostro. Era lo más parecido al juego del pilla pilla: Una mancha tan oscura como la mente de sus creadores se desplazaba por la pantalla del televisor en busca de mi escote. 

Desde otro ángulo, tiene hasta cierta gracia. Propongo a estos gestores de la moral que patenten ya mismo un videojuego: A la caza del escote. El mecanismo es sencillo: me desplazo por la pantalla mientras un chapapote negro me persigue y engorda a medida que logra meterse entre las costuras de mi sujetador. El juego finaliza cuando toda la pantalla pasa a negro. 

Queridos censores, lograsteis tapar mi escote, no mi cerebro.

2 comentarios: