martes, 16 de abril de 2013

Hoy Soy Isabel

Soy la Pantoja, esa tonadillera venida a menos. Hoy, sin embargo, he querido que, a través de este post, sólo me conocierais por Isabel. Porque mi historia no es la del personaje sino la de la persona. Revisando las imágenes de mi salida de la Audiencia Provincial de Málaga, tras ser declarada culpable de blanqueo de capitales y condenada a dos años de cárcel (que no cumpliré), quiero haceros reflexionar un instante sobre la condición humana. Por encima de cualquier consideración jurídica, ante la que podréis estar más o menos de acuerdo, lo cierto es que un tribunal me ha juzgado y condenado. Y desde este instante, recursos al margen, he cumplido mi parte con la Justicia por mucho que esta jodida Justicia, enferma y necesitada de una revisión urgente, esté en entredicho....
Puedo entender que, por mi condición de personaje público, se haya hecho durante meses un juicio paralelo en los platós de televisión de casi todas las cadenas de este país. Pero no compartiré jamás, por muy choriza que haya sido (que lo he sido, sin duda), que una turba de desalmados se tome la justicia por su mano. Poco importa que se trate de un jodido asesino de viejecitas o de un dictador como Sadam Hussein, apaleado hasta la muerte por un turba de desatados mentales después de haberle introducido con saña un tubo metálico por el ojete.  
Me repugna esa imagen de un grupo de ciudadanos, intoxicados por un exceso de información mediática, convertidos de repente en juez y parte, dispuestos a zanjar con una hostia certera, todo el proceso.  Decía hace ya cinco siglos el ensayista Michel De Montaigne que no hay pasión que quebrante tanto la sinceridad del juicio como la ira.  ¡Cuánta razón tenía el condenado!
Tal vez sea un buen momento para que algunos de los que estaban esperándome con los ojos ensangrentados a las puertas del Juzgado se acerquen a la videoteca de su barrio y desempolven FURIA,  esa obra maestra de Fritz Lang. Tal vez, luego, entiendan muchas más cosas....

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