jueves, 26 de mayo de 2011

Hoy Soy El Mismo


Nada se sabe de mí salvo que me lancé a las vías para salvar de una muerte segura a un hombre de 43 años que se tambaleó, tras una inoportuna lipotimia, y se precipitó al suelo justo cuatro segundos antes de que llegara el metro.
Nada se sabe de mí salvo que en ese plazo de tiempo, casi imperceptible, pude ponerle a salvo en un pequeño recoveco, junto al anden a la altura de los raíles.
Nada se sabe de mí salvo que lo estrujé entre mis brazos, casi inconsciente, mientras el convoy se detenía, tras sobrepasarnos, sin que el maquinista pudiera hacer nada por lograr frenarlo antes de alcanzarnos.
Nada se se sabe de mí salvo que esperé a que unos vigilantes de TMB -Transporte Metropolitano de Barcelona- nos ayudaran a depositarlo, aún aturdido pero consciente y en buen estado, en un banco de la estación de la línea 1 de Plaza Catalunya.
Nada se sabe de mí salvo que expliqué a los que, atónitos, se arremolinaban a nuestro alrededor, que yo estaba bien, que no tenía ninguna lesión de importancia.
Nada se sabe de mí salvo que desaparecí entre el gentío, sin esperar una palmadita en la espalda, sin buscar un reconocimiento mediático, si desear una medalla, sin hacerme la foto de rigor junto al político oportunista, sin exigir una gratificación, sin dar explicaciones a nadie. Sin, escuchar un "gracias" del hombre al que, minutos antes, había rescatado del infierno.
Nada se sabe de mí... salvo que sigo siendo el mismo.

4 comentarios: