jueves, 7 de abril de 2011

Hoy Soy Francisco Miguel Montes


Hace unos días llegó a mis manos un ejemplar de La Vanguardia. No suele ser habitual que los carceleros nos adjunten la prensa con el desayuno, como si de un room service se tratara, pero agradecí el detalle y lo leí como si fuera el Financial Times. Fechada el 31 de marzo pasado, la crónica de Sucesos se abría con este titular: "Un hombre repite un doble crimen". Al parecer, según relataba el diario, un tal Ramón Laso fue condenado en 1993 a 57 años de prisión por asesinar a su mujer y a su hijo de 6 años. Cumplió algo más de diez y salió en libertad por supuesta "buena conducta" a pesar de estos dos asesinatos con agravante de parentesco. Hace dos años, el jodio volvió a matar a su pareja sentimental y a su cuñado. Acaba de ser detenido.
Ayer un interno me prestó El País. Lo encontró, por casualidad, junto a la entrada de la habitación donde poco antes una pareja había tenido su ansiado vis a vis mensual. Le agradecí el detalle y comprobé, antes que nada, que no hubiera demasiado semen en alguno de sus bordes. Lo ojeé con cierta avidez y me detuve nuevamente en otro titular que me llamó la atención: "Violador reincidente 20 años después". El reportaje narraba las fechorías de Elías Ramón, un agresor sexual de 39 años que pasó 15 años entre rejas por violar, agredir, robar y humillar a cinco mujeres. Ahora se le juzga de nuevo porque, una vez en libertad, volvió a las andadas y agredió sexualmente a otra víctima hace poco más de dos años. Instintivamente abrí la palma de mi mano y calculé cuanto tiempo pasó Elías en la cárcel por cada uno de esos terribles delitos. Tres años, de media.
Me senté en el patio de la cárcel y traté de imaginar por un instante cuantos pequeños delincuentes reinciden a diario en las principales ciudades españolas. Una colla interminable de españoles, rumanos y marroquíes roban y extorsionan a turistas. Tras ser detenidos son puestos en libertad de inmediato ante la impotencia de la Policía y unas leyes demasiado laxas. Algunos, como Mourad Al-Hassini acumulaban más de 40 delitos antes de que se decidiera su extradición a Marruecos hace ahora un mes.
Hace 35 años que vivo entre rejas. He cumplido 61 años por lo que es fácil deducir que llevo encarcelado más de la mitad de mi vida. De hecho, ostento el triste honor de ser el preso más antiguo de España. Pero en mi currículo delictivo no existe ni un solo delito de sangre. Ni uno por violación. Ni uno por desfalco o prevaricación.
No sé, estoy algo confuso....

3 comentarios:

  1. Que bueno david en serio que bueno....y la historia...como para que vuelva el grupo salvaje, please os doy de comer.

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