martes, 19 de abril de 2011

Hoy Soy Anna Drexel


Curiosa polémica en la que me he visto envuelta a mis 6 años de edad. El pasado 5 de abril regresaba de unas vacaciones con mis padres cuando fui seleccionada en el aeropuerto de Nueva Orleans para ser cacheada de arriba abajo, de abajo arriba, como una vulgar delincuente, por una agente de la Administración de Seguridad del Transporte de EEUU.
Una mujer oronda y con cara de pocos amigos me sometió durante varios minutos a un intensivo manoseo para comprobar si a mis seis primaveras ya era capaz de llevar escondidos entre las bragas un revolver o alguna granada de mano. Os sugiero, incluso antes de seguir leyendo estas líneas, que veáis el vídeo que se adjunta con esta pequeña crónica. Comprobaréis vosotros la sinrazón de este procedimiento absurdo en aras de la seguridad aérea. Hombros, ingles, entrepiernas, espalda, cabeza. No hubo ni un solo espacio de mi diminuto cuerpo que no fuera cacheado en busca de armas de destrucción masiva, mientras mis padres grababan esta absurda situación que se repite a diario en centenares de aeropuertos estadounidenses, tanto con adultos como con niños de corta edad.
Días después mis padres fueron entrevistados en el programa Good Morning América, de la ABC. Allí mi madre declaró textualmente lo siguiente: "Nos esforzamos cada día para enseñar a nuestros hijos a que sepan decir que no está bien que me toques así en esta zona, y sin embargo ahora les tenemos que decir que si lo hacen estos señores de uniforme entonces sí que está bien".
Tengo que confesar que no comparto totalmente las palabras de mi madre. Muchos adultos - sobre todo en la sociedad estadounidense- tienden a ver manos perversas en cualquier situación. ¡Y tampoco es eso!
Creo, sin embargo, que el asunto es otro muy distinto. No es un problema de tocamientos lascivos sino de libertad individual. En nombre de la seguridad muchos creen que todo vale. En nombre de la seguridad, todos somos sospechosos. Ahí radica esta perversión que, en ocasiones, incluso salpica absurdamente a niños como yo.


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