miércoles, 30 de marzo de 2011

Hoy Soy Zapatero


Ayer me levanté a medianoche y vomité intensamente. Creo que la cena me sentó mal. Recuerdo que de primero me sirvieron un plato de Crisis -calidad extra-, acompañado de unos parados a la plancha. Lo engullí con cierta desgana y esperé al segundo, deseoso de que fuera más ligero. Nada más lejos de la realidad: un plato de Sucesión al horno, aderezado con salsa Chacón y unas verduritas Rubalcaba asadas. Aguanté como pude la envestida culinaria, deseando que el cocinero se hubiera olvidado del postre. Pero, para mi desgracia y la de mi estómago, apareció en la sala un enorme magistrado de chocolate Ruz relleno de crema ETA. "Especialidad de la casa", me aseguró el camarero, al que, curiosamente, le vi un semblante que me resultaba familiar: un tipo con barba y un cierto deje al hablar.
Esta mañana el dolor en el bajo vientre era tan insoportable que he acudido a Pajín, mi médica de cabecera, para que me diera un Alka Seltzer. Pero la muy jodía me ha recetado silencio.
Ahora me doy cuenta de que la culpa es mía. Poner de ministra de Sanidad a una mujer que sabe de medicina lo que Belén Esteban de Ingeniería nuclear es el precio que hay que pagar por este despropósito. Si al frente de un Ministerio como el de Economía ubico a una experta en Economía, ¿por qué el de Sanidad no lo confío a médico o a un farmacéutico? Incluso, si me apuráis, antes tendría que haberle ofrecido la cartera a un conductor de ambulancias. Pero se la entregué a Leire Pajín, fiel servidora de mi ideario. Perrito faldero donde los haya.
Ahora que me cago por la pata baja a causa del atracón de anoche, ya no puedo confiar ni en mi equipo de gobierno más cercano. Pajín me ha recetado unos días de ayuno pero ya no sé si hacerle caso. Por eso comprendo que muchos os desesperéis porque, a fecha de hoy, siga sin deshojar la margarita sobre mi sucesión.
Me tendréis, sin embargo, que excusar... es que me estoy literalmente jiñando.

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