martes, 25 de enero de 2011

Hoy Soy Amy Chua


Nada más eficaz para que tu hijo aprenda que humillarlo, avergonzarlo y castigarlo mediante cualquier técnica que le deje noqueado. Así de tajante me he mostrado en mi libro "Himno de la batalla de una madre tigre", del que el diario Wall Street Journal acaba de publicar una pequeña selección de perlas que no han dejado indiferente a la opinión pública de medio mundo. Tanto es así que un reciente artículo sobre el tema en este prestigioso periódico económico se ha convertido en el más leído y comentado de su historia.
Un método educativo basado en la represión, la exigencia extrema, la disciplina férrea y la beligerancia psicológica que está en las antípodas de la transigencia con la que, a mi entender, la gran mayoría de las madres de Europa y América del Norte educa a sus retoños.
Ilustro mi radical método con la formación transmitida a mis dos hijas. Louisa, por poner un ejemplo, no tenía ni papa de tocar el piano. A los 7 años le escondí su casa de muñecas, le amenacé con no darle de comer ni de beber, con restringirle las cenas, con no darle ni un solo regalo en Navidad y con prohibirle celebrar su fiesta de cumpleaños durante un lustro si no lograba aprenderse una compleja pieza del compositor Jacques Ibert.
Le insulté -"perezosa, cobarde, patética, basura"- y amedrenté. Mantuve este estado de guerra hasta que se aprendió la canción. He aplicado esta técnica coercitiva al resto de las parcelas que conforman nuestras vidas, convencida de que sólo así se pueden lograr resultados satisfactorios en el desarrollo cognitivo y emocional de las personas.
Mi mensaje es claro: sólo la coacción lleva a la excelencia. ¿Por qué? Porque vosotros, padres sufridores, os preocupáis demasiado por la autoestima de vuestros hijos pero esto se convierte en un arma de doble filo cuando crecen y tienen que enfrentarse a los obstáculos que pone la vida.
Un discurso probablemente exagerado, pero bajo el paraguas de este libro polémico sólo pretendo hacer reflexionar al mundo occidental acerca de la paternidad en Occidente y el exceso de permisividad en la educación actual.
¿Qué opinas sobre todo esto, jodido consentido de mierda?

La cara B: hoysoyo (Amy Chua)

8 comentarios:

  1. antropologa inocente25 de enero de 2011, 15:56

    yo fui...una cria muy consentida ..demasiado..,pero lo que cuenta ese descerebrado.....

    El libro de instrucciones en la educacion....es complicado....pero siempre con cariño,todo siempre es mucho mejor..

    ResponderEliminar
  2. Si, Antropóloga/July, no comparto en absoluto estos métodos pero es que sencillamente no me creo que los haya puesto en práctica tal y como ella cuenta. Lo que sí que es cierto es que estamos viviendo un época de permisividad brutal ( y que conste que estoy absolutamente en contra de la mano de hierro) que se refleja en los centros educativos y en el pasotismo de los padres en ciertos ambientes sociales.

    ResponderEliminar
  3. Y os recuerdo ( sé que lo sabes) que el hecho de meterme en la piel de un personaje NO quiere decir necesariamente que comparta para nada su ideario. De hecho he sido, por poner un ejemplo, Berlusconi, entre otros caciques....

    ResponderEliminar
  4. en el caso de berlusconi.....era un hoysoy yo...no???ja,ja,ja,ja,ja,ja
    me voy alhoysoyyo...hoy no le he visto todavia.

    ResponderEliminar
  5. Ja, ja, ja... la verdad es que con tanto harén no me hubiera importado ser él de verdad por unas horas....

    ResponderEliminar
  6. en serio....?????¿¿¿¿?????

    ResponderEliminar
  7. Bufffff, cuando vi por la tele el caso de esta madre, casi me da algo. Qué horror. Ha hecho de sus hijas unas desgraciadas...

    No hace falta ser un ogro, ni utilizar la represión y la amenaza para conseguir que tus hijos sean gente de provecho.
    Otra cosa es dejar que los críos se te suban a las barbas, dejar que te falten al respeto y te peguen, que no quieran estudiar ni dar un palo al agua, y tú, encima, como premio, les compres la Playstation o cualquier capricho que se les antoje.

    Eso no me parece bien... Pero lo de esta tía es demencial. Ni tanto ni tan calvo. Término medio, por favor!
    Saludos

    ResponderEliminar