lunes, 25 de octubre de 2010

Hoy Soy Bob Guccione


Me hubiera gustado haber fallecido mientras mi nabo era literalmente devorado por alguno de los centenares de pibones a los que concedí una portada. Pero ha sido finalmente un cáncer de pulmón quien me ha acompañado en mi lecho.
He sido, para aquellos a los que mi nombre no les suene de nada, el fundador de uno de los imperios editoriales del mundo del erotismo y la pornografía más influyentes del siglo XX, junto a mediáticos, Hugh Hefner (Playbloy) y Larry Flint (Hustler).
Ahora, desde mi tumba, me río a carcajadas recordando cómo la Red ha cambiado en algo más de una década los hábitos sexuales de millones de personas. En 1965 lancé al mercado la revista Penthouse, una publicación dirigida a "hombres normales" frente a Playboy, que cultivaba una imagen mucho más snob. Envié por correo ejemplares a clérigos, amas de casa, mujeres de diputados, pensionistas y jubilados. Y, a pesar de la sanción económica por "indecente", logré a principios de la década de los 80 una tirada mensual de casi 5 millones de ejemplares en todo el mundo. El imperio, sin embargo, empezó a desinflarse con la aparición de Internet.
Casualidades del destino, mi muerte -el pasado día 21 de octubre- coincidió con la venta del dominio de internet más valioso del planeta: sex.com ¿Su precio? 13 millones de dólares (cerca de diez millones de euros). Clover Holding, la empresa que se ha hecho con este trozo de pastel digital, está envuelta en el misterio propio de las enigmáticas multinacionales del sexo a golpe de ratón. Tiene su sede en la isla caribeña de San Vicente y desde aquí ofrecerá a cambio de tu tarjeta de crédito un listado interminable de japonesas calientes, negritas viciosas, latinas ardientes, adolescentes succionadoras, orgías imposibles, machos con cipotes de dimensiones descomunales , amas de casa que dejan entrar a butaneros con torsos esculturales y enanos viciosos.
Porque, no nos engañemos, nada vende más en la Red que el sexo y, en algunos casos, de forma demasiado perversa. Un reciente estudio de Symantec Corp. ha revelado que entre las 10 palabras más buscadas por niños, "sexo" ocupa el cuarto lugar y "porno" el sexto. Imaginad los resultados entre adultos.
Hagamos por un instante la prueba: polla, coño, métemela hasta el fondo, conejo, te follo, cómo me gusta, pechos gigantes, me va a estallar, chúpamela, mamada, qué gustito, por el culo, cipote muy duro, más, tetazas...
Este post recibirá hoy, gracias a decenas de motores de búsqueda externos, más visitas que nunca. ¿Alguien se apuesta algo?
Mañana, los resultados.

6 comentarios:

  1. A mi me encanta hacerlo...de cualquier forma...y en cualquier posición....en cualquier sitio, en la playa, en el avión, en el tren, en el coche,en pareja e incluso en grupo puede ser divertido!!! pero como mas me gusta es en la cama..tumbada hacia abajo...bueno a veces hacia arriba....bueno que me gusta hacerlo muchisimo, cada vez más .....: LEER ME REFIERO A LA LECTURA CLARO!! EN QUE ESTABAS PENSANDO??!!!!! ES SANO PARA LA MENTE Y PARA EL CUERPO, LEER ES VIDA PERO LEER COSAS QUE MEREZCAN LA PENA...NO ESTAS CHORRADAS QUE ESCRIBES TAN A MENUDO QUERIDO.

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  2. ja,ja,ja, ja,ja,ja genial lady....

    Sabes que según un estudio de Nc report..., el 80% de las personas que escriben y hablan constantemente de sexo, es porque realmente está muy ausente en sus vidas, no se comen un rosco y necesitan hablar de ello todo el rato, dicen también que el caso más claro es el de un bloguero que no hay dia que no meta la palabra sexo en sus post.

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  3. Joder Marc, para haber seguido este blog desde hace meses me da la sensación de que aún no has entendido nada. El post precisamente es una crítica feroz al mundo del sexo. Es una reflexión al simple hecho de que incluir cualquier palabra que contenga la palabra sexo o sus derivados en la Red o en cualquier medio crea automáticamente un interés especial en cierto público. nada más.

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  4. Pero, verdaderamente, me alegro de una cosa: me he equivocado. Hoy he comprobado las visitas al blog y, es cierto que han subido, pero no tanto cómo vaticiné. Pues, nada, errare humanum est. Ja, ja,ja.

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