miércoles, 14 de julio de 2010

Hoy Soy Sakineh Ashtiani


La primera piedra impacta sobre mi frente. No es un pedrusco demasiado grande pero noto como cruje mi cráneo y el dolor se hace insoportable. La sangre se desliza por mi sien, recorre mis mejillas y alcanza los labios. La segunda rebota violentamente en mi hombro y escucho el crujir del hueso. Sólo recuerdo una más. La tercera golpea mi nuca con tanta virulencia que advierto, malherida, como mi cabeza casi se desprende del cuello. Luego, una lluvia interminable de piedras, pedruscos, y pequeñas rocas que amoratan mi cuerpo. Deseo que esto acabe cuanto antes pero ninguna de ellas logra matarme. Vamos chicos, acertad cuanto antes. Únicamente suplico que este infierno finalice. Más piedras. La imagen es dantesca. Ya no veo nada, sólo escucho levemente la ira con la que mis verdugos cumplen su cometido, amparados por el código penal iraní. Mi cráneo ya no se sostiene. Aún estoy viva.
Si hubiera podido escarbar en la tierra que me ata a esta barbarie y escapar de esta jauría desatada, habría quedado en libertad. Así lo indica la sharía. Pero incluso para esto, la ley islámica diferencia entre hombres y mujeres. Ellos, hasta la cintura. Nosotras hasta el pecho. La posibilidad de escapar es, en nuestro caso, nula.
Estoy aquí, recibiendo una cruel lluvia de piedras porque supuestamente he sido infiel. Irán, como otra decena de países islámicos de corte radical, castiga sin miramientos cualquier relación sexual fuera del matrimonio. De la misma forma que fustiga la homosexualidad (oficialmente no es un delito pero en la práctica muchos gays han sufrido la ira intolerable del Estado).
En mi país otras siete mujeres y tres hombres sufrirán, si la presión internacional no lo remedia cuanto antes, la misma suerte que la mía. Centenares de piedras acabarán con sus vidas en un intento devastador por alargar sus agonías. Porque esta norma penal no deja lugar a dudas: debemos ser golpeados hasta la muerte "con piedras que no sean ni demasiado grandes como para matar inmediatamente ni demasiado pequeñas como para no ser consideradas piedras".
Una locura para quedarse literalmente de piedra.


Sakineh aún no ha sido lapidada. Presiona. Amnistía Internacional

3 comentarios:

  1. LA ANTROPOLOGA INOCENTE14 de julio de 2010, 22:45

    HOY ,...NADA QUE AÑADIR...CHAPEAU DEIVID.

    MARCO DE VACACIONES...PERIO INTENTARÉ SEGUIRTE....Y TU A MI?

    BESOS.

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  2. Me alegro. Marchas de vacaciones y te he de seguir....ningún problema. ¿dónde hay que ir? Necesito vacaciones urgentes...ja, ja, ja

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  3. antropologa inocente17 de julio de 2010, 19:06

    Si piensas un poco.....sabrás donde seguirme, ¿donde es el único sitio cuando España arde, donde se puede estar.....pues ahí , ahí mismo, ahí me encontrarás.??

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